Buenos Días Destacado
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– Yo haré que tus ojos vean y alejaré tu alma del pecado. – ¡Hipócrita!¡Mentiroso!

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– Quiero hablar con Absalon
– ¿Sobre qué?
– ¡Quiero hablar con Absalon!
– ¿Quieres denunciar a alguien?
– ¡Quiero hablar con Absalon!

– La condenada quiere hablar contigo
– Sálvame de la hoguera Absalon. De lo contrario…
– No temas, el Señor es misericordioso. Yo haré que tus ojos vean y alejaré tu alma del pecado…
– ¡Denunciaré a Anne!¡Me oyes!¡Vas a sufrir por esto! ¡El demonio te atrapará! ¡Hipócrita!¡Mentiroso!

Dies Irae, Carl Theodor Dreyer (1943)

En lugar de redoble de tambores, doblan las campanas…  Así anunciaba Dreyer su vuelta al cine después de más de una década sin rodar una película (la última: Vampyr, os lo contamos en Farrucini). Entre tanto escribió muchas críticas, y por lo que dicen visitó algún que otro psiquiátrico -buen lugar para gestar una película como esta-.

En lugar de retratar lo que se vive en ese momento en su Dinamarca -tropas alemanas cruzando sus fronteras-, Dreyer fue unos siglos atrás, al XVI, en plena caza de brujas, en un intento de demostrar, quizá, que la especie humana no tiene remedio y que repetirá las mismas atrocidades por los siglos de los siglos. Amén.

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