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Entrevista a Ander Iriarte, director de ‘De Echevarria a Etxeberria’

“Sería triste que para acabar con el ‘todo es ETA’ lo sustituyéramos por ‘todo es Cataluña’, es decir, que buscásemos otro enemigo”

 

Hay reflexiones que no deberían de pasar desapercibidas, por mucho que el sistema nos haya enseñado a taparnos los oídos cuando alguien intenta expresarlas. Nos han dicho que ciertas ideologías son el estandarte de ‘los malos’. Nos han dicho que en el lado izquierdo están los verdugos, que en ese lado todos son verdugos, y en el derecho las víctimas, que en ese lado todos son víctimas. No. No es así. Evidentemente. Víctimas y verdugos hay a un lado y al otro, ni un lado es el de los buenos ni el otro el de los malos.

La izquierda abertzale no es un grupo terrorista, es una ideología, y las ideologías no son ni buenas ni malas, simplemente se comparten o no se comparten. Ni siquiera las personas son buenas o malas, buenos o malos son sus actos. Hay que tener esto claro para ver el documental de Ander Iriarte. Parece algo obvio pero para muchos no lo es… No lo es porque no nos han explicado que detrás de las ideologías hay seres individuales que sencillamente creen en algo, seres individuales que aún compartiendo pensamiento tienen una forma diferente de pensar y, ante todo de actuar, seres individuales que han crecido en determinadas circunstancias que han marcado sus decisiones, decisiones que no necesariamente pasan por el uso de la violencia.

Creo firmemente, sobre todo por las mañanas, no tanto por las noches, –ya lo he dicho en alguna ocasión, sí, me repito, permítanmelo por favor-, en la teoría de Rousseau, la de que “el hombre es bueno por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”, por eso no ceso de preguntarme qué es eso que corrompe al ser humano… también algo más básico como qué es lo que significa la palabra ‘corromper’ –muchos tienen un concepto equivocado, asumen que cualquiera que piensa diferente a ellos está corrompido-.

Ander Iriarte también se hace estas preguntas, y por eso creo que ha hecho un documental necesario. Dice abiertamente que lo que muestra es su punto de vista, pero también es incisivo y crítico, De Echevarria a Etxeberria es un documental subjetivo pero honesto sobre el conflicto vasco en general, y sobre la gente que habita su pueblo, Oiartzun –baluarte de la izquierda abertzale-, en particular.

Después de ver su película, Cine Maldito y  Farrucini mantuvimos una muy interesante conversación con el director. Hablar es sano y no hace daño.


Farrucini: Hablas sobre tabúes en el documental y este tema lo sigue siendo, sigue hablándose de solo dos polos: el de ‘los buenos’ y el de ‘los malos’, ¿crees que puede chocar el hecho de que defiendas que hay buenos entre ‘los malos’?

Ander Iriarte: Bueno, ese es uno de los mayores dilemas de la historia, descubrir que los enemigos también son personas, es como la imagen de los dos bandos rezando al mismo dios en una guerra. Al fin y al cabo el tabú es una cosa que construye una sociedad para aquello de lo que no se puede hablar, entonces si este tema es tabú pensemos también en qué tipo de sociedad hemos construido, o qué tipo de sociedad queremos construir y si queremos mantener esto como tabú.

Cine Maldito: No hay un posicionamiento cómodo para un espectador que sea ajeno al mundo de la izquierda abertzale, ¿el documental puede generar algún cambio en su opinión?

AI: Si te refieres a la opinión de relación, sí; si te refieres a la opinión ideológica, no. Yo no espero adoctrinar a nadie para que esté a favor de otras cosas o cambie su ideología, generalmente la ideología es una mochila muy pesada que llevamos atrás desde largo. Una persona solo cambia con una experiencia muy cercana a la muerte o con mucho trabajo interno, entonces lo que sí espero es que empiecen a ver una luz en cuanto a entender que los que viven al otro lado también son personas y la relación en la manera de enfrentarse al conflicto. No te estoy pidiendo que cambies tu ideología, pero sí te estoy pidiendo que no te cierres porque cerrarse solo trae que el conflicto dure más tiempo.

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F: Aún así eres consciente de que te van a dar caña con este documental… en realidad eso es bueno, porque es una chispa para el debate, pero, ¿estás preparado para aceptar todo lo que te puedan reprochar?

AI: Sí y no… Para mí no es un problema, no me importa si lo hacen con respeto. Yo he planteado este documental desde el respeto, respeto incluso hacia personas con las que no comparto pensamientos y les he dado voz al entrevistarlas. A mí si me dan caña desde el respeto, bien. ¡Para eso hemos venido! Ojalá que eso surja, porque desde lo que tú me digas yo también puedo ir cambiando poco a poco mi opinión. Ahora, si lo único que me vas a decir es que soy un terrorista… entonces tendré lástima, ¿sabes por qué? Porque no habré logrado lo que antes decía que quería lograr.

CM: Las personas más objetivas del documental, Joseba Zulaika y Ludger Mees, son las que viven a cientos o miles de quilómetros del pueblo, ¿es tan necesaria esa distancia para replantear el tema?

AI: Para todo. Tú cuando discutes con tu pareja también necesitas distancia para ver lo que ha pasado, es una cuestión universal para cualquier debate. Ellos también tienen perspectiva de tiempo, de escucha, de eso se trata… Yo creo que tienes que acercarte muchísimo para poder ver bien y luego tienes que alejarte muchísimo para ver con perspectiva, esto es una cosa para la vida. Yo también viví eso al salir a Barcelona. Fíjate, Ludger Mees hace lo contrario, con todo lo que tiene fuera se acerca dentro y aporta a esto porque lo ve desde fuera… Pero ellos dos no están de acuerdo en la tesis por ejemplo, cada uno le da peso a diferentes motivos para explicar el conflicto y sin embargo todos coinciden en una única cosa: hablar hace que estas cosas no ocurran. Es curioso cómo aquello en lo que todo el mundo está en común sea lo que menos se practica.

F: Nombras a Antonio Echeverría, alcalde de Oiartzun en 1975, el primero de la lista de alcaldes asesinados por ETA. ¿Has intentado contactar con su familia?

AI: No lo he hecho… Este tema ya ha salido más de una vez, alguno me ha dicho: “le das voz a Rufi Etxeberria, uno de los dos que dan título al documental y al otro no”. Ya, pero es que el otro no es de mi ideología. No va de eso la película. Ojalá alguien que ha vivido en ese entorno y haya sufrido lo contrario pudiera hacer una crónica opuesta a lo que yo he hecho, porque me ayudaría a entender más su parte y estoy seguro de que en el fututo nos ayudaría a todos… pero no es mi historia. Cuando antes preguntabas que si estoy preparado para recibir caña, si alguien me viene a reprochar que no he dado voz a Antonio Echeverría, pues es que a ver, empiezo el documental con un cartel grande diciendo: “todos son de esta ideología, además todos son de este pueblo, me planto y digo, es mi pueblo, yo, Ander Iriarte, mi ideología, esto es lo que vamos a tratar”. Creo que me explayo bastante tiempo al comienzo e insisto para decir: “esto es lo que vamos a ver”, si las críticas van en el sentido de: es que no has hablado con estos, es que no te has informado… sí me he informado, pero no lo he metido en el documental porque no hablo de ellos.

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F: Entiende que a los periodistas nos apuntan con el dedo cuando no damos conscientemente voz a todas las partes, por eso preguntaba… pero que conste que respeto tu decisión.

AI: Sí, lo sé… Si tuvieras siempre que elegir la opción de darle voz a todo prácticamente no podrías hacer nada, porque todo se expande, es decir, yo creo que lo que puedo ofrecer aquí es un punto de vista y creo que este es el valor del documental, así que si el baluarte del documental se convierte en el motivo de crítica… no llegamos a ningún sitio.

CM: ¿Cómo se ha recibido el documental en el pueblo?

AI: Bueno… hay que entender que este documental se hizo durante el primer año del alto el fuego, después se presentó en semi petit comité, pero es que mirad el camino que ha hecho la izquierda abertzale en tres años. Yo creo que también la recepción ha sido reflejo de lo que ha ido pasando. A mí me ha pasado que una persona del documental me dijo que otro del pueblo le dijo después de ver el documental: “hasta ahora no te hablaba, pero esto nunca va a volver a pasar”, y eso me hizo llorar. Así de claro. Ha habido otros gestos como éstos que es que dices: “¡mereció la pena!”.

CM: ¿Has encontrado algún impedimento a la hora de realizar el documental?

AI: No más allá del “no quiero hablar”.

F: Me parece especialmente interesante cómo abordas el tema de la Ley antiterrorista y el hecho de que se aplique tan alegremente por cosas que nada tienen que ver con el terrorismo ¿conoces ha alguien de tu generación que lo haya vivido?

“Tres personas de este documental fueron detenidas hace nueve meses y se les aplicó la Ley antiterrorista por plantar un árbol”

AI: Sí claro, a mucha gente. Es más, tres personas de este documental fueron detenidas hace nueve meses ahora y se la aplicaron… ¿Sabéis el cementerio que aparece en el documental? Pues detuvieron a algunos de los participantes de la película porque habían plantado un árbol allí. Y están ahora en proceso… ¡Qué queréis que os diga! Me parece una auténtica salvajada y una burrada, no puedo decir otra cosa.

F: Se le está aplicando a gente muy joven con la excusa de enaltecer el terrorismo de ETA… y muchos de esos chavales no han vivido, ni saben lo que es o ha sido eso.

AI: Mira quienes no han querido salir en la película…

F: ¿Por qué crees que los jóvenes no han querido hablar en tu documental? ¿Por temor a consecuencias de este tipo?

AI: Creo que lo visualizo de alguna manera en el documental… Entiende que el tema de ETA, en los años 80, a nivel militar estaba ‘ganando la guerra’, en los últimos años no ha sido así, pero poco a poco la cosa se fue yendo hacia un punto en el que cada acto de ETA tenía mayores consecuencias políticas y sin embargo el acto en sí tenía que ser mucho menor para que las consecuencias penales fueran mayores. Llegamos a un momento en el que hay una generación que… qué le vas a decir a Rufi Etxeberria que tiene ya de todo a la espalda, pero tú imagínate, a la gente joven, que por salir en este documental te meten siete u ocho años en la cárcel, solo por tu testimonio. ¿Te arriesgarías a perderlo todo? Y hay que ver el arco… ante esta postura hay gente que se radicaliza.

F: En el documental te preguntabas que por qué tú no y ellos sí. ¿Cuál es la respuesta? ¿A qué conclusiones has llegado? ¿Por qué unos sí y otros no?

AI: Supongo que tiene que ver con las experiencias que has vivido, cuán intensamente te han afectado, cuán intensamente te han golpeado, qué conversaciones has tenido a tu alrededor y cómo lo has entablado en casa. Como he dicho antes, es un tema de hablar, entonces según con quienes hables, cómo hables y de qué hables te afecta a cómo enfrentas tus problemas. A veces es también es una pelota que crece, es decir que a lo mejor empiezas con algo que parece muy poco pero ese algo te acaba metiendo en una encrucijada y llega un momento en el que tienes que tomar una decisión. Y un momento puede marcar tu vida. Yo me largué a los 18 del País Vasco, y antes, a los 14, también tuve que tomar mis decisiones, y no piensas en que una pequeña decisión te va a llevar a una vida de clandestinidad o tal, simplemente ves que tú tomaste una decisión y otro que tomó justo la contraria, que en un principio parecía inofensiva pues…

CM: Todos lo viven en comunidad pero lo sufren individualmente, ¿la izquierda abertzale podría haber tomado otro camino en cuanto a apoyo?

AI: Que en este documental cada uno cuente sus propios miedos no significa que no haya habido un apoyo, todo lo contrario. Tu eres familiar de un preso y el Estado te putea, pero hay mucha gente que ayuda… hace poco hacíamos comidas populares para recaudar fondos para las familias, tú eres familiar de un preso, tú no has hecho nada y tienes que hacerte no sé cuántos kilómetros para verle. Hay una comunidad fuerte, hay un fuerte apoyo. El problema llega cuando empiezas a diferenciarte de la línea oficial, yo creo quienes más sufren son aquellos que difieren un poco, si difieres un poco te puedes llegar a quedar muy solo, porque si pierdes el apoyo de esa comunidad y aún así estás metido en ese follón es muy duro. Eso… os lo juro que no se lo deseo a nadie. Una de las cosas más difíciles es ponerle una escala al sufrimiento, es un tema en el que tampoco me quiero meter.

F: El irte a Cataluña durante tantos años te ha dado otra perspectiva, allí también hay un sentimiento nacionalista muy fuerte… por lo que tú has podido experimentar, ¿cómo se siente el nacionalismo en el País Vasco y cómo en Cataluña?

“El nacionalismo es el mismo el español, el catalán o el vasco, nace del mismo sentimiento, un sentimiento de identidad”

AI: Voy a decir una cosa, al fin y al cabo el nacionalismo es el mismo el español, el catalán o el vasco, nace del mismo sentimiento, que es un sentimiento de identidad. El sentimiento de identidad se construye a partir de la aceptación, es una cosa grupal, da igual que seas hiphopero, heavy metal, o de cualquier otro grupo; entonces cuando tú no te sientes integrado en el grupo pero encuentras a un tipo de gente que está exactamente como tú pues al final lo que haces es unirte. Cuando vivimos en un país donde el Rey hace la carta de Navidad en inglés y en castellano y obvia las lenguas de aquí… Puede tomarse como un ataque o no. El euskera estuvo a punto de morir, hace cien años en Pamplona se hablaba y ahora no se habla, lo arrinconaron. Estaba tan a punto de morir, tan a punto, que sacó su último cartucho, respondió en la época con mucha fuerza porque estaba. Ahora hay todo un sentimiento, toda una cultura, y eso lo querían ahogar. El nacionalismo catalán, cuando se cargaron el Estatut… qué manera más estúpida, me refiero al sentido estratega, de cargarse algo que es moderadísimo, algo que había aprobado la mayoría y por sacar un puñado de votos lo tachan de radical… pues el nacionalismo catalán hace seis años podrían haberlo aplacado fácilmente, simplemente coincidiendo un poco, pero ahora esto va para adelante, esto no tiene vuelta atrás. Y ahora nosotros estamos construyendo nuestro propio tejado, pero eso no significa que no miremos lo que está pasando al lado. Aquí la tolerancia es importante. Fíjate lo que pasó en Escocia, si dejas hacer un referéndum en un momento determinado te puede salir bien la jugada, si lo único que intentas hacer es aplacarlo pues la rebeldía es inevitable. La solución es fácil, al final siempre es lo mismo: o dejas hablar y lo solucionas hablando o al final, por muchos tanques que metas para evitarlo, se hace a la fuerza.

CM: ¿Qué has aprendido al hacer el documental?

AI: Que tú puedes pensar determinadas cosas de una persona pero hasta que no te pones a hablar con ella realmente no sabes lo que piensa. Los prejuicios y las etiquetas son muy malas, si los madrileños ponen etiquetas a los catalanes y a los vascos o viceversa pues es que vamos a acabar mal, pero dialogando fíjate… Mucha gente probablemente habría condenado a una persona como Lide Martiarena, la profesora, y ostras, esa mujer tiene un corazón muy grande… Fíjate hasta dónde ha llegado y lo que ha hecho por su pueblo, es todo corazón esa mujer. Sí… he aprendido a hablar con la gente. Y a intentar escuchar.

F: Esta película nació como un proyecto fin de carrera. ¿Pensabas que se iba a distribuir así? Porque en las escuelas se comienzan muchos proyectos que se quedan en cajones…

AI: Una distribución sí, no sabía cuál. Si me metí en esto… es que ponerte tú mismo trabas es una tontería, quiero decir, yo me pongo a lo máximo que puedo, luego ya me dirá la vida dónde tengo que llegar. Además he tenido la suerte de que en el mismo año conseguí que dos películas llegaran a cines, esta y Los inocentes, y todo por cabezonería (risas), hay que ser realista y no pasar por encima de nadie, pero si no crees en ti, ¿quién coño va a hacerlo? (risas).

F: Los Inocentes… ¡no tiene nada, nada que ver con esta! ¿Quieres volver a la ficción o prefieres seguir haciendo documentales?

AI: Vengo de Cisjordania, acabo de hacer un documental sobre la situación de los campesinos y los pescadores en Palestina, voy a sacar otros dos cortos de ficción ahora este año… Me gusta el cine y me da igual. En España es cierto que existe, digamos, una descategorización del documental que muchas veces se pone en categoría de reportaje y eso es una pena, tú vas a Inglaterra o a Estados Unidos y el documental no tiene esta categoría. Es más, en España el documental es un género, en Inglaterra no dicen documental, primero dicen el género, si es un thriller, si es un ‘no se qué’, y luego especifican si es un documental o no. Fíjate… Aquí es lo que echan después de comer en La2.

F: Hay un pullita en el documental al juez Garzón, él ha evolucionado hasta tal punto que se ha contradicho, él fue el inventor del ‘todo es ETA’. ¿Cuándo crees que va a acabar esto del ‘todo es ETA’ y más cuando lo ha generado una persona que ahora dice estar a favor de todas las libertades posibles del mundo?

AI: Él siempre dirá que siempre estará a favor de todas las libertades del mundo, siempre lo promulga así. El problema son los aliados que te haces. Cuando el fin justifica los medios y tú crees en tu teoría de que ‘todo es ETA’ y que hay que acabar con ETA y te alías con unos que te permiten hacerlo, entonces te das cuenta de que todos al final tienen su propio instrumento, es decir, ¿por qué de repente un juez es tan bueno y de repente es tan malo? Garzón se ha encontrado con la horma de su zapato, ha envalentonado un sistema que él ha dicho que es justo, que es perfecto, y cuando le han vendido ahora ya de repente no lo es. El ‘todo es ETA’ se acabará con…. lo triste es que vayamos a sustituir el ‘todo es ETA’ por ‘todo es Cataluña’, es decir, que busquemos otro enemigo que lo sustituya. Es lo triste, que ahora los vascos no sean tan malos y que el demonio sean los catalanes y que tengamos que detener a Oriol Junqueras… o cualquier otra persona que esté representando una voluntad. Luego está el tema de las leyes, qué es legal y qué no es legal. Dicen que la Constitución es inviolable e intocable pero bien que la cambiamos para la deuda; hay cosas que son obligatorias y otras que son deseos. Con la ley en la mano y la Constitución habría que enchironar a muchas personas por muchas cosas.

CM: Parece que se ha abierto la frontera en Euskadi con películas vascas de lo más interesante que hablan sobre el conflicto desde todos los puntos de vista.

AI: Tampoco hay muchas, ¿eh? Creo que aquí hay dos formas de afrontarlo: quieres hacer un thriller y lo que tienes es ETA y tiras de eso, pero luego hay otros que son muy ideológicos, Gal o El Lobo, quieren escribir la historia de una manera dejando constancia de que estas cosas fueron así, aunque hay muchas cosas que no fueron así, y luego también existen propuestas que intentan abrir un debate, y yo creo que mi documental es uno de ellos, aunque algunos dirán que lo que para mí es El Lobo para ellos es De Echevarria a Etxeberria. Pasará una cosa y es que nosotros seremos la generación que hable de la Transición como los anteriores hablan de la Guerra Civil. Es lo que nos toca, es el momento de inflexión. Documentales bisagra van a quedar dos, uno el mío y otro el de Asier ETA Biok. Habrá otros, pero ya con una mirada más histórica, no tratando este momento desde el presente.

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