La filosofía de Adolfo Aristarain. Cómo transformar la sociedad a través del cine
Es un acicate para los nuevos cineastas, aunque lleve más de 10 años sin dirigir, su obra permanece actual y es capaz de emocionar a las nuevas generaciones.
Es un acicate para los nuevos cineastas, aunque lleve más de 10 años sin dirigir, su obra permanece actual y es capaz de emocionar a las nuevas generaciones.
“No sé la solución al conflicto israelí-palestino, excepto intentar ser buenas personas, pero quizás no hay suficientes personas que quieran ser buenas”
“El salto continuo entre lo cómico y lo dramático es muy del País Vasco”
Lejos de las cómicas singularidades de otros que han pasado por los anteriores trabajos del autor, los protagonistas de Negociador son personas normales con conflictos individuales e ideologías propias que a veces ni siquiera son afines al bando al que pertenecen. Son humanos y actúan como tal
Es tentador, casi inevitable, comenzar la reflexión sobre Calvary del mismo modo que lo hace su propio director, John Michael McDonagh. Con una declaración impactante: “la primera vez que probé el semen tenía siete años”. Pocos son los compañeros que se han resistido a incluir estas palabras en sus críticas. Lógico y normal. Es la primera frase que escuchamos decir a un verdugo en potencia, sin rostro, fuera de plano. Es la primera frase que escuchamos escuchar al padre James desde su confesionario. Tras ella, una condena vehemente. Una condena a muerte. Acto seguido se nos informa de que el padre James, a pesar de haber sido condenado, es una buena persona, es inocente, como también lo era el que promete ser su verdugo cuando tenía siete años. Curiosa forma de equilibrar las cosas. Premisa fácil la de la Iglesia pervertida, pero efectiva. No es la primera vez, ni será la última, que un sacerdote es utilizado como mártir en el cine, no es la primera vez que un personaje así ha de asumir …
Se ha echado de menos más cine de autor, más risas, más sangre, más personajes imaginarios… El público pide echar la vista atrás y retomar costumbres como la sección de Phenomena o crear una sección similar a Trash entre amigos, y comentar películas bizarras y sin sentido. Pero sobre todo, que no falten las lunas.
“El punto de partida de Refugiado tiene que ver con algo muy concreto que viví”
Lars von Trier me ha destrozado el cerebro. Temía que algún tipo de secuela me habría de quedar cuando me sentía ligeramente mareada tras ver sus películas. Y aún así las revisito de vez en cuando –no tengo remedio-. ¿Qué por qué digo esto si hablamos de una película “de los directores de Intocable…”? Pues porque después de haber visto a Charlotte Gainsbourg en Nymphomaniac me es imposible verla y no imaginármela… ¿desnuda? Culpo directamente a Lars von Trier de mi depravación. Y le culpo también de haberme quedado insatisfecha después de ver a esta maravillosa actriz en Samba. Quizá le esté imputando demasiados cargos… No sé… Creo que por culpa de Trier me desvié por completo del camino que habían trazado Eric Toledano y Oliver Nakache en Samba. Me quedé prendada de mi querida Gainsbourg desde el primer fotograma y me olvidé de que el protagonista era Omar Sy, Samba. Me parecía extraño que un personaje que prometía tanto como el que interpreta esta actriz, Alice, se fuese diluyendo disimuladamente de semejante forma …
Hacía tiempo que mi mente no se dispersaba tanto viendo una película. Hacía tiempo que no sentía la necesidad de levantarme e irme. No por indignación, sino por aburrimiento. Reconozco que al sopor contribuye el hecho de que no me gustan los héroes de guerra. No creo que existan los héroes de guerra, es imposible, por contradictorio, que haya un héroe capaz de implicarse en semejante juego sucio, un juego de intereses comunes que nadie quiere compartir. Los héroes de verdad no acaban con unas vidas para salvar otras –de momento no hemos sufrido ninguna invasión zombi que justifique que un héroe de verdad apriete un gatillo, sí, solo se me ocurre ese supuesto para entender que un héroe de verdad haga algo así… un momento… ¿los zombis no son muertos vivientes? Nada. No he dicho nada-. Ahora bien, que no crea en los héroes de guerra no quiere decir que no sea capaz de disfrutar de una película cuyo protagonista pretenda ser uno, siempre y cuando la trama y todo lo que la …
Ha sido habitual quitar el mérito de la dirección a Sir Carol Reed (1906- 1076) de El tercer hombre. Orson Welles (1915-1985) con su magnetismo y su áurea de artista integral hacía surgir dudas sobre quién era el autor de esos planos aberrantes, impresionistas y simbólicos. De lo que no cabe duda es que su presencia colaboró a una simbiosis con Reed para hacer de esta película la aportación más relevante al mundo del cine de la industria británica. La maravillosa fotografía de Robert Krasker, que le valió para hacerse con el Óscar en 1950, es el toque decisivo para apreciar el expresivo juego de luces y sombras que dotan al film de una atmósfera propia que recuerda al expresionismo alemán de unas décadas anteriores. El tercer hombre es una obra maestra del cine, y lo es por una serie de coincidencias que han dejado varias páginas de análisis en cualquier libro sobre la historia del cine. En primer lugar, su guión, de Graham Greene (1904-1991). El tercer hombre no es ninguna adaptación de una novela. …