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James Dean y Dennis Stock jugando al pilla pilla

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“Y

recuerdo que no paraba de pensar: ¿con quién voy a jugar ahora?”, dice James Dean a Dennis Stock en el tren que los lleva a la Indiana natal del actor. Como si de una confesión de su pérdida de niñez se tratase, como si estuviera hablando una especie de adulto prematuro que no quiere serlo, un adolescente más, perdido en un voraz mundo de fama y dinero.

Corrían los años 50, una joven promesa del cine emerge tras su papel protagonista en Al este del Edén de Elia Kazan, grandes directores y actores de la historia del cine estaban en la cumbre y nuevos talentos eran descubiertos en lo que aún se conocía como la época dorada de Hollywood. Pero no es oro todo lo que reluce, no todas las estrellas quieren serlo, no todos los James Dean quieren ser Marlon Brando, o por lo menos aún no saben si quieren serlo. Es entonces cuando un productor te ve, has hecho un film potente, y un tal Nicholas Ray percibe algo en ti. Y en una fiesta, conoces a un fotógrafo, un fotógrafo que te siente, te escucha, palpita en ti una revolución en el mundo de la interpretación, viendo un perfil nuevo, distinto, viendo lo que quizá veía el señor Ray, el nuevo Rebelde sin causa de Hollywood.

Sobre esta base Anton Corbijn y el guionista Luke Davies narran de una manera fría, silenciosa y melancólica la corta carrera de Dean en Hollywood y su relación de amistad con el ahora famoso fotógrafo Dennis Stock. Una relación que es un juego, el juego del niño que conoce su talento y que posee la inteligencia suficiente para llevar donde quiera a la gente que quiere algo de él. Es un juego triste también, dotado de silencios, de miradas pérdidas de una joven estrella que echa de menos sus raíces y que no entiende ni quiere entender eso que llaman “star system”. Un star system que tiene como cabeza visible al amable y peligroso Jack Warner -genialmente interpretado por Ben Kingsley– , y al que Dean intenta evitar a toda costa con todo tipo de triquiñuelas y el descaro que solo podría tener el futuro enfant terrible de Hollywood.

Como si de la joven y escurridiza estrella se tratase, el director del film deja de lado a Hollywood y su estrellato para centrarse más en la intimidad de Dean, metiéndonos en la piel de Stock, conociendo un poco también a este fotógrafo, siendo este personaje el hilo conductor que permite al director contar la verdadera historia que quiere que el público vea en la cinta.

Cinta que puede pecar de cierta frialdad y pesaded en su forma en determinados momentos, si bien es cierto que para un humilde servidor no ha sido algo molesto ya que acompaña en cierto modo a la historia, para algunas personas puede resultar excesivo. Lo que uno no puede negar es la, cuando menos, interesante relación entre la pareja protagonista.

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Llegados a este punto hay que decir que tanto Robert Pattinson (Dennis Stock) como Dane DeHaan (James Dean), ofrecen unas interpretaciones bastante potentes, destacando quizás a este último que hace que nos creamos por completo a ese niño jugando en una prematura fama.

La contraposición de ambos personajes hace entender por qué tuvieron una relación de amistad, siendo el personaje de Pattinson una persona consumida por una vida que pasa rápido y da poco, una persona que busca un reconocimiento, frente a un actor en auge, con una vertiginosa fama y que en cierto modo aun no entiende. Uno ayuda al otro a pensar y el otro a dejar de hacerlo. Y así se nos cuenta la historia de ambos, de su relación, de los entresijos de la fama y de la dificultad de ser reconocido en un mundo tan duro y voraz como el de la fotografía.

La historia que se nos cuenta no es alegre ni mucho menos, deriva hacia una lenta y fría tristeza, como una muerte anunciada, también nos cuenta las ganas de vivir, que aunque se van perdiendo, no hay que dejar que se vayan nunca, gracias a las interpretaciones y la bella y estilizada fotografía podemos notar esa sensación latente durante casi todo el film -especialmente en los fríos paisajes de Indiana o en la escena que pertenece a la creación de la famosa foto de Dean en Times Square .

Y tras un camino de dificultades, tras un juego de “pilla pilla” con todo, cada uno consigue su “meta”, Dennis Stock consigue publicar sus fotos en la revista Life y James Dean consigue su papel en Rebelde sin causa, cosa que parece que evita durante el film, entonces una sensación de ironía invade al espectador pensando en el joven Dean, viendo como recibe la noticia de su papel en el nuevo film de Ray y observando a ese niño mirando a la nada…y un dibujo, un dibujo de ese niño encerrado en una jaula y esa sensación irónica hará que te preguntes ¿Life?…en serio…¿Esto es la vida?

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Life
F_Punt_4

· Año: 2015
· Duración: 111 min
· País: Reino Unido
· Director:Anton Corbijn
· Guión:Luke Davies
· Fotografía:Charlotte Bruus Christensen
· Reparto:Dane DeHaan, Robert Pattinson, Alessandra Mastronardi, Joel Edgerton, Ben Kingsley, Kristen Hager, Kelly McCreary, Sara Waisglass, Kristian Bruun, Anton Corbijn, Anja Savcic, Michael Therriault

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