Buenos Días
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¡Está despedido! – No trabajo aquí – Es verdad…

 
– ¡Lo conseguí! Los grupos radiactivos no han catalizado el cambio interno. Pensé que entorpecería la polimerización… ¿Dónde están mis notas?
– ¡Detenedlo! ¡No dejen que se marche! (…)
– Está despedido.
– No trabajo aquí
– Es verdad, no trabaja aquí (…)
– Un sedante fuerte, es lo que necesita.

El hombre vestido de blanco, de Alexander MacKendrick

La recomendación que os hacemos hoy es una recomendación que ayer nos hicieron a nosotros, la de una película repleta de matices que poca gente tiene en la memoria, una comedia aparentemente simple que habla sobre lo complejo y contradictorio del comportamiento humano, sobre el peligro de ser una luz entre las tinieblas, sobre todo cuando el ojo se ha hecho a vivir en la oscuridad. El hombre vestido de blanco, película dirigida por Alexander MacKendrick y protagonizada por Alec Guiness, es un lobo disfrazado de cordero, critica de forma divertida y tajante al capitalismo, la sociedad de consumo y el canibalismo que conlleva. El argumento -un hombre que descubre un tejido que ni se mancha ni se rompe-, nos trae a la memoria eseas conversaciones tontas que antes o después todos hemos tenido sobre la obsolescencia programada -que si las bombillas antes eran eternas, que si los primeros pantis eran irrompibles, que si ya se ha jodido la impresora…-, conversaciones que siempre desembocan en insultos hacia nuestra especie. El tema da mucho de sí, pero al margen de esto, El hombre vestido de blanco es una película cinematográficamente hablando muy interesante, el uso que hace MacKendrick de la luz es modélico, va más allá de la originalidad, un traje blanco da mucho juego y él ha exprimido las posibilidades.

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