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Anoche soñé en blanco y negro

  “En la madrugada del domingo 2 de junio, he tenido una pesadilla francamente desagradable. Ha sido algo extraño. He soñado que durante mi paseo matinal me perdía en un barrio de la ciudad totalmente desconocido para mí y erraba por calles desiertas con casas en ruinas” (Fresas Salvajes) Tengo por costumbre mirar al cielo en busca de los primeros rayos de sol cada mañana, pero esta vez, cuando levanté la vista, me cegó una luz dura, como de mediodía. Busqué la hora en varios relojes, en el de una fachada que tenía a la espalda, en el de mi muñeca… también ellos parecían haber perdido la noción del tiempo. Pasó un caballero y fui tras él, tendí mi mano sobre su hombro, por la espalda, pero no le pude preguntar. Al girarse descubrí un rostro sin ojos, completamente desfigurado. Se desintegró ante mí sin abrir la boca. Yo sin embargo fui incapaz de cerrarla. Observaba atónita su rastro desplomado en una calle mal empedrada cuando se asomó por la esquina un coche fúnebre un tanto …

De cuando Luis Buñuel descubrió el cine en ‘Farrucini’

  “En 1908, siendo todavía un niño, descubrí el cine. El local se llamaba “Farrucini”. Fuera, sobre una hermosa fachada con dos puertas, una de entrada y otra de salida, cinco autómatas de un organillo, provistos de instrumentos musicales, atraían bulliciosamente a los curiosos. En el interior de la barraca, cubierta por una simple lona, el público se sentaba en los bancos (…) Las primeras imágenes animadas que vi, y que me llenaron de admiración, fueron las de un cerdo. Era una película de dibujos” Esto es lo que cuenta Luis Buñuel sobre su primera experiencia con el cine en Mi último suspiro. Habla del local de un hombre de origen catalán –dicen por ahí que en realidad era italiano- que se hizo famosillo en la Zaragoza de principios del siglo XX por acercar la ilusión a propios y extraños. Antes de asentarse en la tierra que vio crecer al cineasta, aquel hombre había recorrido gran parte de la geografía española con una barraca que, al parecer, no dejaba a nadie indiferente. El nombre de …

Manual de uso y disfrute de Farrucini

  Sobre gustos no hay nada escrito… claro, y sobre cine tampoco. Y como no hay nada escrito sobre cine, pues lo vamos a escribir nosotros. No, no nos podemos presentar como un medio diferente por mucho que nuestra pretensión sea hacer las cosas diferentes. Como todos. Pero seamos más o menos creativos que otros –esperemos que más-, vamos a esforzarnos por cumplir tres objetivos: 1) difundir las bondades del cine, 2) contagiar nuestra pasión y 3) conseguir que el cine se sienta como algo vital, necesario, imprescindible… Fácil, ¿eh? ¿Que cómo lo vamos a hacer? HABLANDO (entrevistas): Se entera uno de muchas cosas cuando escucha con atención a quien intenta materializar sus sueños, atraparlos en fotogramas. Cada maestrillo tiene su librillo, sus trucos, su visión sobre el séptimo arte. Cada maestrillo tiene su particular forma de ver la luz, el movimiento, el ritmo. Cada uno encuentra un sentido a un objeto, a una conversación, a un lugar, a un momento o un recuerdo. Vamos a hablar con los creadores y protagonistas de las películas …

Crítica de Whiplash de Damien Chazelle

  Cuando un director se atreve a mostrar ante el público sus virtudes y sus pecados sin miedo al qué dirán, cuando se sincera, cuando se entrega en cuerpo y alma hasta el punto de confundirle con sus personajes -sin que por ello pierdan estos su esencia independiente-, puede salir algo tan grandioso como Whiplash. A Damien Chazelle también se le han reventado las ampollas de las manos agarrando unas baquetas. Sabe cómo sangran cuando te dejas llevar por el ritmo… . Seguir leyendo la crítica en Crazyminds