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Manual de uso y disfrute de Farrucini

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Sobre gustos no hay nada escrito… claro, y sobre cine tampoco. Y como no hay nada escrito sobre cine, pues lo vamos a escribir nosotros. No, no nos podemos presentar como un medio diferente por mucho que nuestra pretensión sea hacer las cosas diferentes. Como todos. Pero seamos más o menos creativos que otros –esperemos que más-, vamos a esforzarnos por cumplir tres objetivos: 1) difundir las bondades del cine, 2) contagiar nuestra pasión y 3) conseguir que el cine se sienta como algo vital, necesario, imprescindible… Fácil, ¿eh?

¿Que cómo lo vamos a hacer?

HABLANDO (entrevistas): Se entera uno de muchas cosas cuando escucha con atención a quien intenta materializar sus sueños, atraparlos en fotogramas. Cada maestrillo tiene su librillo, sus trucos, su visión sobre el séptimo arte. Cada maestrillo tiene su particular forma de ver la luz, el movimiento, el ritmo. Cada uno encuentra un sentido a un objeto, a una conversación, a un lugar, a un momento o un recuerdo. Vamos a hablar con los creadores y protagonistas de las películas para acercarnos al cine desde su punto de vista. Intentaremos encontrar el origen de su inspiración, tomaremos nota de sus referentes y tendremos muy en cuenta sus recomendaciones.

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SINTIENDO (críticas constructivas): Tenemos la firme convicción de que el cine es verdad pura aunque su definición imponga lo contrario. Es espejo de la sociedad, del mundo interior y exterior de las personas. Es un medio de protesta, de denuncia, de auxilio e incluso de sanación. Un medio de expresión libre. Provocativo. Es, en definitiva, arte. Y el arte es subjetivo y a la vez universal. Es decir, es tan contradictorio, tan complejo y requiere tanto esfuerzo que vamos a valorarlo como se merece. Así que no haremos críticas destructivas, vamos a ser honestos, las opiniones que aquí vertamos sobre las películas que veamos vendrán determinadas por lo que nos han hecho sentir.

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PENSANDO (reportajes): Todos tenemos nuestros directores y actores fetiche, porque nos gusta lo que nos dicen y nos gusta cómo nos lo dicen, y puede que nos obsesionemos tanto con ellos que cerramos la puerta a otras tantas maravillas cinematográficas. Asumimos que una sola vida no da para abarcarlas todas, pero queremos ir descubriendo poco a poco las que nos de tiempo, queremos escarbar en la historia del séptimo arte, pero también mirar hacia el futuro, encontrar y difundir el arte de los nuevos talentos. Vamos a buscar paralelismos entre pasado, presente y futuro. Queremos y vamos a aprender sobre cine, y queremos y vamos a compartir todo lo aprendido con vosotros. Vamos a ir creciendo juntos, así que estamos abiertos a todo tipo de sugerencias.

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Ya veis, no somos expertos en cine, ni queremos serlo. Decir que eres experto en cine es como decir que eres experto en la vida. Es una especialidad que solo Billy Wilder, quizá, podría haber dominado. Nosotros solo podemos decir que nos gusta el cine, porque nos gusta la vida, mejor dicho, nos gusta observar la vida. El buen cinéfilo es observador nato. Observa y sueña. Se fija en los pequeños detalles y hace volar con ellos su imaginación. Pasea por las calles sintiéndose a ratos protagonista y a ratos director de una película. El buen cinéfilo suele aparentar tener un serio trastorno de déficit de atención. Pobre…

Pero no es necesario ser adicto al séptimo arte para leernos y disfrutarnos –aunque esperamos que después de hacerlo quieras serlo, gritarlo a los cuatro vientos, discutir de cine en la calle, en los bares, en el metro, el autobús…- , basta con que te guste la vida, porque cada vez que analizamos una película, lo que en realidad estamos analizando es el comportamiento humano. El cine es el mejor mecanismo que existe actualmente para reflejar los miedos, las miserias, las desgracias y la maldad, pero también para plasmar los sueños, la felicidad, la alegría, la bondad… En el cine sí existen el cielo y el infierno.

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