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La filosofía de Adolfo Aristarain. Cómo transformar la sociedad a través del cine

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ace poco en Farrucini rendíamos un pequeño homenaje a uno de los grandes directores de la industria argentina: Adolfo Aristarain (Buenos Aires 1943).  Estamos hablando de un cineasta que se ha criado con el cine. No nació siendo director, antes de llegar a la silla junto al combo, fue sonidista, montador, ayudante de dirección e incluso locutor radiofónico. Ávido lector y con un inglés bilingüe aprendió el oficio de los grandes, de Mario Camus, Vicente Aranda, Sergio Leone, de los cuales fue asistente de dirección. Pero en su cine también se aprecia una narrativa típica del cine norteamericano, John Ford, Howard Hawks, Raoul Walsh, Nicholas Ray y John Huston. Esta confluencia junto con su carácter fuertemente asentado en una raíces filosóficas han provocado películas que han marcado varias generaciones.

El cine de Aristarain se ha marcado por un fuerte compromiso social. En su película Tiempo de Revancha estrenada en 1981 cuando Argentina aún sufría una dictadura cívico-militar consiguió evitar la censura de una cinta en la que denunciaba el poder de las grandes multinacionales y la libertad de expresión. Al público español le resultan cercanas Un Lugar en el Mundo (1991), con un estupendo José Sacristán que descubre su vocación por la geología buscando piedras para tirar a la policía y con dos de sus actores fetiches: Federico Luppi y Cecilia Roth, que le acompañarán gran parte de su carrera, como en Martin (Hache) (1997), película de la que ya hemos hablado y en la que regresa a tratar temas filosóficos como el epicureismo, pragmatismo y la constante búsqueda de un lugar en la sociedad. En Lugares Comunes (2002) parece reconocer que  uno no puede ser feliz mientras busque la justicia en nuestra sociedad y muestra a un Federico Luppi que abandona la ciudad y funda un rancho basado en los valores de la libertad y la igualdad.

Adolfo Aristarain_Rodaje2

La obra del director hispano-argentino (ya que en 2003 recibió por Real Decreto la nacionalidad española por su aportación a la cultura ibero-americana), ha demostrado cómo se puede hacer cine de autor sin ahuyentar a las masas. Su compromiso social siempre ha marcado su obra y ha entendido el cine como una manera de transformar la sociedad. Nominado a un Óscar y  ganador de numerosos Cóndor de Plata y premios Goya… es un acicate para los nuevos cineastas, aunque lleve más de 10 años sin dirigir, su obra permanece actual y es capaz de emocionar a las nuevas generaciones.

Como curiosidad y para terminar retamos al lector a descubrir al director en sus películas, al igual que otros grandes del cine Aristarain disfrutaba haciendo pequeños cameos en sus cintas, unas gafas de sol y un grifo de cerveza son buenas pistas para descubrirle.

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