Óscar, Sentir
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Crítica de ‘The imitation game’, de Morten Tyldum

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L laman más la atención las reprimendas que ha recibido Morten Tyldum por su retrato de Alan Turing –dirigidas en realidad hacia Graham Moore por atreverse a dar forma de guión a la biografía escrita por el matemático Andrew Hodges: Alan Turing: The Enigma-, que el retrato en sí mismo. Las críticas no se han centrado en un estilo descuidado, en una interpretación penosa o en un guión mal llevado, sino en una historia incoherente con la realidad, repleta de inexactitudes, de personajes que aunque existieron, no existieron como existen en esta película, etc… Como si alguna biopic hubiera sido fiel en ese sentido.

Es cierto que uno agradece saber que lo que va a ver tras una frase introductoria que reza eso de “basado en hechos reales” no es del todo real -nunca lo es-, pero es algo que el público que sabe distinguir entre ficción y documental asume desde el primer momento. Por lo que dicen sus groupies, Alan Turing no fue ningún monstruo sin corazón, frío, desagradable, inhumano, sino todo lo contrario. Al parecer entre el equipo que le acompañó para llevar a cabo su proeza había más mujeres y menos espías de los que aparecen en el film. Su máquina no se llamaba Christopher… y tampoco descifró –atención spoiler- ningún ‘enigma’ en un bar. ¡Sorpresa! Aclaradas las cosas podemos empezar a disfrutar de The imitation game.

La libertad creativa es la mayor –por no decir única- herramienta que tiene un guionista para encajar sus palabras y más aún si esas palabras aluden a un hecho histórico; lo que hay que juzgar pues es si las ha encajado bien o mal, si llaman la atención o no, si sobran o faltan, si son irrelevantes o aportan algo, en definitiva, si el ingenio ha resultado ser óptimo. En este caso la ‘creatividad’ que ha colado Moore en la vida de Turing encaja bien, Tyldum ha sabido dirigirla y la manera que Benedict Cumberbatch tiene de interiorizarla y exteriorizarla le da aún más valor. Me da igual cuál fuera el carácter del matemático porque el carácter del personaje funciona.

The imitation game_1

Sí, funciona, aunque uno no es consciente de ello hasta bien avanzado el metraje. Pero si el espectador tarda en darse cuenta de esta exhibición de talento es porque el montaje está muy en consonancia con el contenido. Me explico: el reto que se muestra en The imitation game es el de desencriptar el código de Enigma, la máquina utilizada por los alemanes durante la segunda Guerra Mundial para cifrar sus mensajes, y el reto que tiene el público por su parte en el cine es el de desencriptar a Alan Turing. Parece difícil, por no decir imposible, descifrar el código de Enigma, e igual de difícil, incluso imposible, parece entender al personaje de Alan Turing hasta que no se ahonda como es debido en su pasado y en su sexualidad. Tyldum muestra al inicio del film un carácter excesivamente duro del matemático pero es excesivamente sutil al tratar su homosexualidad, algo que puede dar pie a malentendidos. Muchos pueden pensar que no es más que otra mente maravillosa. Paciencia, no hay que abandonar la sala.

Por suerte el crucigrama que propone el director al espectador no es tan difícil de resolver, llegados a un punto Alan Turing comienza a ser un ser accesible para todos, tiene matices, es lo que viene a ser un personaje bien construido que puede incluso llegar a conmover. La película va cogiendo fuerza hasta llegar a un nivel bastante interesante. Siempre es más agradecido ver un film que tenga la misma fuerza de principio a fin, pero a veces, solo a veces, la sensación que se le queda a uno después de ver una película que comienza siendo el tren de la bruja y termina en montaña rusa es más satisfactoria. No es cuestión de ritmo… el ritmo es estable, pero el interés crece a medida que decrece el enigma.

A pesar de las infidelidades Morten Tyldum cumple con los dos objetivos principales: uno, recordar la importancia del trabajo de Alan Turing antes, durante y después de la guerra, y dos, recordar la injusticia y las consecuencias de su imputación por “indecencia grave y perversión sexual”, es decir, por ser homosexual.

Quien quiera que se quede simplemente con el hecho de que Alan Turing no era tan frío como se muestra en The imitation game. Total, poco o nada han de importarle estas críticas al cineasta noruego porque lejos, muy lejos, de ser un fracaso The imitation game ha sido  su pasaporte directo a la industria de Hollywood y a su gala más ostentosa: la de los premios Óscar.

Cartel_THE_IMITATION_GAME_bThe imitation game

· Año: 2014
· Duración:114 min
· País: Reino Unido
· Director: Morten Tyldum
· Guión: Graham Moore (Libro: Andrew Hodges)
· Fotografía: Óscar Faura
· Reparto: Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Mark Strong, Charles Dance, Matthew Goode, Matthew Beard, Allen Leech, Tuppence Middleton, Rory Kinnear, Tom Goodman-Hill, Hannah Flynn, Steven Waddington, Alex Lawther, Jack Bannon, James Northcote, Ancuta Breaban, Victoria Wicks

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