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Crítica de ‘Marte’ de Ridley Scott.

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En menos de un año han pasado por la cartelera española Interstellar y Marte, dos aventuras espaciales muy parecidas. La primera es mucho más profunda en cuanto a desarrollo de personajes; la segunda destaca por la base científica sobre la que se construye la historia. Ambas, sin embargo, tienen un nexo común: beben de 2001: Una odisea del espacio. Como toda obra transgresora, la odisea espacial de Kubrick supuso un punto de inflexión en la manera de ver e interpretar el género. Fue un título de referencia que marcó una época y que sirvió de inspiración para el resto de cintas espaciales que estarían por llegar. Su importancia en cuanto a logros técnicos y artísticos (por no hablar de la filosofía oculta que subyace en cada secuencia) es capital. Pero ¿qué ha cambiado desde aquel solemne monolito negro cargado de connotaciones metafísicas hasta los enrevesados viajes interestelares de Christopher Nolan y las experiencias alienígenas de Ridley Scott? La respuesta parece evidente aunque esté llena de matices: la industria y el concepto de artista.

La situación actual del cine me recuerda a aquel poblacho tejano de La última película o al fatídico viaje de la familia Joad en Las uvas de la ira: la irrupción de lo moderno acaba destruyendo todo aquello que sigue anclado al pasado, y los supervivientes que se adaptan nunca vuelven a ser los mismos. Ridley Scott comparte con Scorsese y Coppola la desgracia del “cineasta de la vieja escuela adaptado a los tiempos modernos”. Es bueno dirigiendo y sabe lo que quiere, pero sus productos se han vuelto superficiales y predecibles. En el caso de Marte el espectador se encuentra ante una historia que debería ser claustrofóbica: un hombre queda aislado en un planeta sin vida, completamente solo e incomunicado. Sin embargo Scott decide convertir esta propuesta tan sugestiva en una terapia de autosuperación, así que el desafortunado astronauta acaba ingeniándoselas de mil maneras para intentar escapar. En vez de crear una reflexión sobre la condición humana o sobre la fina línea que delimita el bien y el mal, todo ello al más puro estilo kubrickiano, o incluso de haber hecho referencias al Robinson Crusoe de Defoe, el director aboga por una historia sencilla e inocente. Como si alguien creyera que en la vida real la NASA fuera a gastar millones de dólares por rescatar al pringado de turno que se pierde en Marte.

THE MARTIAN

La película está cargada de guiños fáciles para el público de masas (no podría ser de otra manera tratándose de la adaptación de un best-seller y no de, por ejemplo, una novela de Asimov o de Lem). Abundan los personajes secundarios buenistas que son capaces de poner en riesgo su vida por hacer el bien común. También hay un tufillo a sentido del humor desfasado que le sienta como una patada en la entrepierna. Tiene una buena base teórica, pero a pesar de que casi todo lo que cuenta es científicamente posible, su protagonista vive de las coincidencias y de la buena suerte, así que lo que al principio buscaba ser realismo científico acaba convirtiéndose en surrealismo narrativo. Marte termina siendo un espectáculo trivial donde la superficie es muy vistosa pero el interior está vacío.

La película, aun siendo infinitamente mejor que Prometheus en sus aspectos formales, se postula como la pieza que corrobora que nunca más volveremos a tener al Ridley Scott de Alien y Blade Runner. El director ha perdido fuelle y se ha dejado enviciar por las reglas de un Hollywood cada vez más obcecado en crear productos espectaculares y superfluos. Moon, siendo cine independiente, y por tanto una cinta de recursos limitados, resultó en su día mucho más asfixiante y convincente. En cambio Marte, con un material tan bueno y una inversión de más de 100 millones de dólares, termina sabiendo a poco por querer contar tantas cosas en tan poco tiempo. Lo mejor: un Matt Damon que da todo su potencial para sacar a flote una película fallida, inverosímil por su intencionado afán de caer bien a todo el mundo y ser políticamente correcta. Es entretenida, pero poco más.

Marte_cartel

Marte
F_Punt_3

· Año: 2015
· Duración: 142 min.
· País: Estados Unidos
· Director: Ridley Scott
· Guión: Drew Goddard (Novela: Andy Weir)
· Fotografía: Dariusz Wolski
· Reparto: Matt Damon, Jessica Chastain, Chiwetel Ejiofor, Jeff Daniels, Sean Bean, Kate Mara, Michael Peña, Kristen Wiig, Aksel Hennie

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