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Cine transgénero para perder los prejuicios y las ideas pre-concebidas

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S

i bien el del transgénero ha sido un tema con el que se ha coqueteado en el cine desde hace muchos más años de los que cabría imaginar, podríamos decir que hasta hace muy pocos los transexuales habían sido tratados como meros personajes caricaturescos y relegados, en la mayoría de las ocasiones, a papeles más secundarios que protagonistas con su propia historia.

La película que Edward Wood dirigió y estrenó en 1953, Glen or Glenda, es buen ejemplo de ello. Pero desde entonces se han realizado innumerables proyectos de exploración de esa realidad tan desconocida. En la actualidad, Transparent es serie de culto, ya han pasado dos décadas desde Las aventuras de Priscilla, reina del desierto y de sobra nos ha dado la filmografía de Almodóvar para saber diferenciar a un transexual de un transformista.

Ahora es Hollywood el que se anima a poner a una persona de esta condición como personaje principal y acerca al público generalista un tema del que se presupone no va a tener la capacidad de entender si no se masca y decora antes. Además, La chica danesa es un film que se deja demasiados puntos en el tintero y que nos provoca aún más dudas de las que teníamos antes de verla. Conocemos a Lili Elbe, pero no se nos permite bucear por su universo y el que es, al fin y al cabo, el de miles de personas en el mundo.

Un punto clave para cualquier obra que maneje este tema debería ser el entendimiento de su reivindicación más básica: que se comprenda lo que son. Existe un gran desconocimiento en la sociedad acerca de la transexualidad, un concepto lleno de prejuicios y estereotipos similares a los que se ha enfrentado también a lo largo de la historia la homosexualidad (pero que no, que no es lo mismo), y sobre qué es la identidad de género.

Citamos a continuación una lista (ya se sabe que ni están todos los que son…) de lo que no son alternativas a la película que le ha valido a Redmayne la segunda nominación consecutiva al Oscar, sino complementos para la interiorización y comprensión de la transexualidad, para responder a las preguntas que seguro todos nos hemos hecho alguna vez.

TRANSAMÉRICA (2005)

Felicity Huffman se pone en la piel de un hombre que está en proceso de reasignación de sexo. Ya ha pasado el intenso escrutinio psicológico y se prepara para la operación. Pero la repentina aparición de un hijo del que nada había sabido hasta entonces y el viaje que se ve obligada a em-prender con él, hará que tenga que enfrentarse y aceptar un pasado del que tanto desea zafarse.

Pero este drama familiar se extiende más allá del conflicto paterno-filial entre Bree y su hijo, también con sus propios padres. Una familia que se opone a su estilo de vida, que lo ningunea, que no cree que sea una mujer de verdad. “Te queremos, pero no te respetamos”, es una cita de la película, pero también un resumen simplista de la complejidad afectiva más egoísta. Es la historia de cómo aceptarse cuando parece que no te acepta nadie más.

TOMBOY (2011)

Hay algunas personas que se saben encerradas en un cuerpo ajeno desde la infancia. Es el caso de Laure, una niña de diez años que, aprovechando el traslado de su familia a las afueras de París, decide tomar a su favor su nueva vida para hacerse pasar por un chico. Su hermana pequeña, su cómplice, parece ser la única que entiende que en realidad nunca ha tenido una hermana, sino un hermano. La crueldad, el amor, la frustración y las consecuencias psicológicas de intentar ocultar y reprimir un comportamiento que a veces los padres consideran que son solo “cosas de niños”.

MA VIE EN ROSE (2007)

Esta cinta belga habla sobre Ludovic, un niño de 7 años que cree que algún día podrá convertirse en una chica. No entiende que su familia vea anormal que se vista como una princesa, que quiera llevar el pelo largo o que piense que ha nacido varón por un error científico. Sus padres intentan convencerle de que debe dejarse de fantasías, pero resulta que no se trataba solo de un juego. La influencia social, el “qué dirán” y la hostilidad de los vecinos hacia todo el entorno familiar, les harán tener que valorar si quieren ser felices con su hijo o a su costa.

LAURENCE ANYWAYS (2012)

La obra de Xavier Dolan nos transmite la necesidad de no etiquetar a las personas ni a las rela-ciones. La sexualidad, la identidad de género y la capacidad de afrontar nuevas realidades sin re-torno con madurez son las bases sobre las que se asienta la película del director canadiense. Se trata de la insólita historia de amor entre Laurence y Frédérique, a quien el primero le confiesa, al cumplir los 30, que está incómodo dentro de su cuerpo y que le gustaría más tener uno de mujer.

Él no ha dejado de quererla, no ha dejado de gustarle. Quiere ser una mujer, pero seguir siendo su pareja. Así que no es tan solo el proceso de aceptación y mutación del protagonista, sino también el de la otra mujer que está a su lado. Ella también tiene dudas, también tiene miedo, también siente demasiadas cosas, también está confusa. También es importante.

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